La gran expansión del siglo XI debió permitir al abad Odolric (1031-1065) intentar unir, sobre el emplazamiento de la basílica del siglo X, la construcción de la abadía románica actual. Las primeras campañas de trabajos se saldaron con la edificación de las partes bajas del presbiterio, ábside y absidiolos sobre todo, cuyos muros se caracterizan por el empleo de un gres de color rojizo, extraído de las canteras de Combret, en el valle del Dourdou. Este material, juzgado tal vez poco fiable, fue abandonado bajo Etienne II (1065-1087) que asegurará el seguimiento de los trabajos desde el oeste. Vemos generalizarse en ese momento el "rousset", una bella calcárea amarilla viva, proveniente de la meseta de Lunel. Su tonalidad cálida armoniza perfectamente con la pizarra gris local que, en la construcción, asegura el relleno por todos los lados allí donde no se impone la presencia de piedras de talla. A la cabeza del monasterio durante veinte años (1087-1107), el gran abad Begon III mostrará una intensa actividad de constructor, haciendo montar todo el piso de tribunas en la iglesia, así como el claustro. Seguidamente, ningún documento permite precisar el papel exacto jugado por el abad Boniface, su sucesor, en el primer tercio del siglo XII., pero hay que atribuirle probablemente la bóveda de la abadía y la construcción de la fachada occidental.
La cúpula románica de la torre linterna, lanzada demasiado intrépidamente por encima de la encrucijada del crucero, se hundirá en una fecha desconocida. Los trabajos de consolidación realizados, hace una veintena de años, por los arquitectos de los Monumentos Históricos han permitido un mejor conocimiento de esta parte del edificio, de sus vicisitudes y de sus transformaciones. El debilitamiento de las trompas en los ángulos, destinadas a asegurar el paso del cuadrado al octógono, sería el responsable del desastre. La cúpula fue levantada a lo largo de los últimos decenios del siglo XV, utilizando, para su embovedamiento, las técnicas de la arquitectura gótica. Un siglo más tarde, en 1568 exactamente, la iglesia abacial estuvo a punto de derrumbarse después de un incendio provocado por los protestantes. Hizo falta encofrar y apuntalar las grandes columnas del coro ya que habían reventado por el efecto de las llamas. Las torres de la fachada fueron arrasadas, así como el campanario central. Este último tomó su aspecto actual tras ser realzado con un piso y rematado con una aguja estructurada.
La intervención de Prosper Mérimée, inspector de los Monumentos Históricos, permite emprender, a partir de 1837, la restauración de la iglesia abacial que permanecía en un estado de abandono después de la Revolución. La larga memoria que envía al ministro le permite obtener la clasificación del edificio, unido a una primera subvención. La restauración es confiada a Etienne Boissonnade, el arquitecto del departamento, que emprende los trabajos más urgentes. En 1874, el ministerio de Bellas Artes encomienda al arquitecto Jean Camille Formigé un proyecto completo de arreglo. La obra entonces realizada es considerable: reconstitución de la columnata del coro, reconstrucción de las bóvedas, etc. A partir de 1881 comienza el levantamiento de las dos torres de la fachada, seguido del montaje de las pesadas pirámides de piedra que las coronan desde entonces.
Office de Tourisme - 12320 CONQUES tél. 0820 820 803 ou +33(0)5 65 72 85 00 | Website : www.conques.fr | e-mail : tourisme@conques.fr | Contactar | Libro de oro | Tarjetas postales | Fondos de pantalla | Mención legal
